8 libros que nunca olvidaré

Todos recordamos los libros que nos marcaron durante la infancia y la adolescencia. Y son libros que por muchos años que pasen, seguimos apreciando, porque siempre tendrán un lugar en nuestra memoria. Recordamos esas aventuras con tanta nostalgia que, aunque a día de hoy nos parezcan obras de poca calidad, siempre serán un refugio que visitar.

He aquí otros 6 libros que nunca olvidaré.

No es muy común, pero me aficioné antes a la escritura que a la lectura, así que siempre que me remonto a mis primeros contactos con la palabra escrita, lo que me viene a la mente es la colección de cuentos sobre samuráis que empecé a escribir a los siete años.

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De Jim Kay en la versión ilustrada de Harry Potter y la piedra filosofal

Inventarme historias y trasladarlas al papel era divertido, no como leer. Odiaba los libros de El Barco de Vapor y Los Cinco. Me sedujo algo más la saga de Las Crónicas de Narnia, pero no despertó ninguna inquietud. Eso era algo que tenía reservado para J.K. Rowling y Harry Potter y la piedra filosofal. Y todo gracias a mi madre, que nunca se dio por vencida conmigo.

Así que este es el primer libro de la lista, el libro que hizo que me enamorara de la literatura y que nunca olvidaré.


Harry Potter y la piedra filosofal de J.K. Rowling

Como para tantos otros jóvenes de finales de siglo, los libros de J.K. Rowling significaron la entrada al mundo de la lectura. No soy ninguna excepción. Las verdaderas vacaciones de aquel verano transcurrieron en Hogwarts y no en la playa.

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Recuerdo que tenía once años y el curso ya estaba llegando su fin. Leía por las mañanas antes de ir a clase, olvidándome de los capítulos de Dragon Ball Z que echaban a la hora del desayuno para después estar deseando volver a casa y reencontrarme con Harry, Ron y Hermione.

Nunca olvidaré aquel verano repleto de sueños y magia en el que leí los seis primeros libros de la saga —el séptimo aún no estaba publicado— y descubrí la promesa de una puerta que abría la entrada a tantos mundos que no podía ni imaginar.


La Materia Oscura de Philip Pullman

Después de Harry Potter vinieron muchos más libros, aunque ninguno me impactó tanto como la trilogía de La Materia Oscura. Los tres volúmenes, Luces del norte —o La brújula dorada—, La daga y El catalejo lacado, me fascinaron y me perturbaron a partes iguales.

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La Materia Oscura es una obra metafísica y sombría que narra la historia de Lyra, una huérfana de once años que se enfrenta al profundo misterio que rodea las desapariciones de varios niños de su ciudad.

La relación entre Lyra y Pan, su daimonion —una parte de su alma con forma animal y conciencia propia—, fue lo que más me gustó de esta historia… Anhelaba haber nacido en ese mundo victoriano donde nadie se sentía solo, donde un ser espiritual se ligaba a ti y nunca te abandonaba. Además, me encantó la ambientación steampunk —por aquel entonces no sabía ni que existía este término y el Oxford que presentaba la novela me pareció increíblemente atractivo— a la que no estaba habituado. Y eso fue solo el principio, porque luego vinieron los lugares que Lyra visitaba en sus viajes y aventuras a través de los mundos que componían el multiverso. Nunca había leído nada parecido.

Pero no todo fue tan maravilloso. A pesar de parecer una lectura fácil y orientada hacia un público joven, esconde un trasfondo complejo y filosófico. La representación del pecado, los ángeles, la iglesia, la vida y la muerte llegó a perturbarme un poco, aunque, gracias a esto, se trata de una trilogía que no olvidaré y a la que siempre espero poder regresar.


La Resistencia y Tríada, Memorias de Idhún I y II de Laura Gallego

Mi siguiente gran descubrimiento fue a los doce años, al empezar el instituto. Mi madre sacó de la biblioteca La Resistencia, el primer volumen de Memorias de Idhún, y lo devoré en unos días. Me enfrasqué en la lectura desde la primera página, con ese desolador capítulo en el que la vida de Jack cambia para siempre.

Dragones, unicornios, serpientes aladas, hechicería y razas humanoides… ¿Qué más podía pedir?

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Nunca olvidaré La Resistencia ni los días que Jack y Victoria pasaron en Limbhad, pero tampoco olvidaré Tríada, que me descubrió el mundo de Idhún y me mostró con palabras todo aquello que prometían Alsan y Shail en la primera novela.

Y no solo eso, porque, aunque J.K. Rowling, Philip Pullman y R.A. Salvatore me descubrieran historias maravillosas, Laura Gallego avivó mis sueños por ser escritor y se convirtió en mi autora favorita durante mucho tiempo.


La morada de R.A. Salvatore

Mi abuelo me regaló este libro a los trece años, después de que me lo recomendara un amigo. Lo empecé a leer en el pueblo, en una de esas casas viejas a las que a los niños no siempre se les antojan acogedoras, cosa que para mí cambió los días en los que La morada reposaba sobre mi mesita de noche.

Aun así, que no te engañe el título del libro, porque La Antípoda Oscura, las profundidades que se abren paso bajo los Reinos Olvidados, y Menzoberranzan, una de las ciudades subterráneas donde habitan los drows —o elfos oscuros—, no son para nada acogedoras. La buena compañía la encontré en Drizzt Do’Urden, un elfo de ojos violeta condicionado por un honor y principios admirables en una sociedad descarnada y violenta que se rige por el poder, la traición y la sangre.

Con este libro comenzó mi recorrido por las sagas de R.A. Salvatore y las aventuras de Drizzt Do’Urden por el mundo de los Reinos Olvidados, así que, ¿cómo podría olvidarlo?


El nombre del viento de Patrick Rothfuss

Y de ahí pasé a encontrarme con el que se convirtió en mi libro favorito durante muchos años. Lo saqué de la biblioteca justo antes de ir de vacaciones y he de reconocer que aquellos días solo los recuerdo por una cosa. Y esa cosa es El nombre del viento. La historia de Kvothe me mantuvo en vilo durante los pocos días que tardé en acabar la novela y fue la culpable de mi primera crisis lectora. Tenía catorce años y llevaba ya mucho tiempo leyendo, así que al encontrarme en ese estado pensé que no me recuperaría hasta que Patrick Rothfuss publicara la segunda parte, El temor de un hombre sabio.

Menos mal que no fue así, porque entonces ya podía prepararme para una buena crisis lectora si quería conocer el final de la historia. Han pasado casi diez años y sigo esperando.

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El nombre del viento es la novela que da comienzo a la trilogía Crónica del Asesino de Reyes. Tres días, tres silencios y tres libros. Eso es todo lo que necesita Kvothe para explicar por qué se ha refugiado en una posada perdida en mitad de la nada.

Desde luego no es un libro perfecto, pero sí me parece un libro único. El mundo y el personaje —hay que reconocer que Rothfuss lo ha bordado y se las ha apañado para diseñar un falso Gary Stu—, las ciudades, la Universidad, la magia, la alquimia, el sistema económico, la música… Todo envuelto en una narración inolvidable.

Libro tanto para amantes de la literatura fantástica como para lectores con amor hacia la literatura. Sin duda alguna, Crónica del Asesino de Reyes se convertirá en una obra maestra que nunca olvidaré —o al menos, eso espero—.

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