ADVERTENCIA: En este artículo voy a analizar una pequeña parte de la trama de los primeros episodios de Better Call Saul, así que contiene spoilers de la serie.

No es necesario un guion perfecto (si es que existe tal cosa) para que podamos aprender de él como escritores o disfrutarlo como espectadores. Faltaría más. Así que, aunque Breaking Bad y su precuela, Better Call Saul, también cometan errores, diseccionar algunos de sus capítulos es un ejercicio que todo autor debería hacer.

Better Call Saul no lo tenía nada fácil para mantener la calidad de su predecesora. Dejaba atrás a Walter White y Jesse Pinkman, sus dos personajes principales, para mostrar el pasado de Jimmy McGill y Mike Ehrmauntraut. El equipo de guionistas contaba con dos buenos perfiles, ya dibujados y conocidos por el público, pero  debían mantener la atención sobre ellos sin los dos grandes iconos de la serie que los llevó a la fama.

Y ese no era su único reto. Escribir una precuela no es tarea fácil y los guionistas debían enfrentarse al camino que llevó a Jimmy a convertirse en el abogado defensor de criminales más conocido de Albuquerque, y a Mike, en uno de los sicarios más peligrosos de los cárteles de droga de Nuevo México.

Para ello, recuperaron los tintes de comedia negra de las dos primeras temporadas de Breaking Bad y partieron de un Jimmy McGill que lucha por labrarse una reputación en el mundo de los tribunales como abogado de oficio. El problema inicial, supongo, fue colocar a Mike en la ecuación. La elaboración del resto de tramas y la creación de nuevos personajes, como Kim Wexler y Chuck McGill, podían conducirlas con más libertad al no estar tan atados por la historia de Breaking Bad como lo estaba la relación entre Saul y Mike. Y la pregunta es, ¿cómo cruzaron sus caminos? ¿Cómo acaban siendo socios dos personajes cuyas vidas son tan diferentes?

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Jonathan Banks como Mike

Y así es como nos encontramos a Mike, el ex agente de policía, ejerciendo de vigilante en la cabina del aparcamiento de los juzgados. Un hombre serio y parco en palabras que siempre le devuelve el ticket a Jimmy McGill, dándole dos opciones: pagar o volver a los juzgados a por más pegatinas para el ticket.

Esta técnica no es más que una aplicación del arma de Chéjov, pero los guionistas la estiran en una serie de encadenamientos de acción-reacción que conducen, a través de los seis primeros capítulos, hasta el momento en el que Jimmy y Mike comienzan a trabajar juntos.

El arma de Chéjov es una herramienta excelente para evitar los deus ex machina y una historia cargada de tramas o elementos innecesarios. Así lo dijo el escritor Antón Chéjov: “Elimina todo lo que no tenga relevancia en la historia. Si dijiste en el primer acto que había un rifle colgado en la pared, en el segundo o tercero debe ser descolgado. Si no va a ser disparado, no debería haber sido puesto ahí”.

Y bien, ¿qué tiene de especial la forma en que aplican esta técnica en Better Call Saul? Paciencia y planificación. Los guionistas utilizan varias armas de Chéjov a la vez para conducir a Jimmy y Mike al mismo punto mientras aprovechan para presentar a los personajes y establecer el tono de la historia. Además, encadenan una serie de acontecimientos muy bien hilados para ayudarse en el camino.

Analizándolo, podremos ver cuánto se puede llegar a retorcer el camino que necesitamos para llegar de A a B sin descuidar ni un detalle para dejar todo bien atado. Partimos de un Jimmy McGill que es abogado de oficio y tenemos que acabar con un Jimmy McGill que se relaciona con un expolicía que en su tiempo libre se dedica a trabajar de matón. ¿Y cuál fue el primer paso de los guionistas? Colocar a Mike cerca de Jimmy como personaje secundario en los primeros episodios.

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Bob Odenkirk como Jimmy McGill

El arma principal de Chéjov no es otra que el ticket con pegatinas que Jimmy necesita para salir del aparcamiento de los juzgados sin necesidad de pagar. Esta escena se repite varias veces de forma cómica, camuflando el arma de Chéjov y estableciendo una especie de complicidad con el espectador, que, después de haber visto Breaking Bad, sabe que Jimmy y Mike acabarán siendo socios en un futuro. El expolicía siempre le dice lo mismo (o consigue más pegatinas, o paga), devolviéndole el ticket con gesto serio mientras Jimmy le lanza alguna pulla al dar marcha atrás para regresar a los juzgados a por más pegatinas.

Pero en el tercer capítulo, Jimmy recibe una llamada urgente y no deja que Mike se salga con la suya, sacando el brazo por la ventanilla del coche y presionando el botón de la cabina. La valla se levanta y Jimmy pisa el acelerador. Ha tenido lugar un suceso que alterará la situación de vida de ambos de personajes.

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Mientras tanto, «Chéjov» comprueba la recámara de su pistola, apunta…

Por desgracia para Jimmy, cuando regresa a los juzgados para comenzar su jornada al día siguiente, Mike no le deja pasar. Las acciones de los personajes tienen consecuencias y son esas consecuencias las que hacen avanzar la historia.

Y aprieta el gatillo.

Jimmy se baja del coche y se acerca gritando a la cabina para clavar un dedo en el pecho de Mike, que lo reduce en un abrir y cerrar de ojos y lo tira al suelo en «defensa propia».

En la comisaría, los policías que tratan de meter en prisión a uno de los clientes de Jimmy, intentan convencer a Mike para que lo denuncie por asalto. Aquí se dispara la otra pistola de Chéjov, mucho más camuflada (camuflada bajo lo que al comienzo de la serie parece la trama principal) que la anterior: la trama del caso de los Kettleman, la familia supuestamente secuestrada por el cliente de Jimmy.

¿Y quiénes son los Kettleman? La otra pistola de Chéjov también lleva cargada desde el primer episodio, en el que Jimmy juega todas sus cartas para conseguir que la familia, acusada de deafraudar un millón de dólares, lo contrate como abogado, urdiendo un plan bastante sucio que le hace acabar maniatado frente a unos traficantes de droga (Tuco entre ellos, ya conocido por sus apariciones en Breaking Bad). Logra salir del apuro con labia, pero acaba desvelando a uno de los criminales, Nacho Varga, que los Kettleman tienen un millón de dólares escondido en algún sitio.

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A la derecha, Raymond Cruz como Tuco

Una vez liberado, Jimmy realiza una llamada anónima a la familia para advertirles de que alguien va a por ellos. A la mañana siguiente, no hay ni rastro de los Kettleman y Nacho Varga es detenido como principal sospechoso.

Nacho contrata a Jimmy como abogado y los agentes que siguen el caso intentan quitárselo de encima pidiendo a Mike que denuncie el altercado de los aparcamientos. Pero en cuanto Mike escucha los detalles del caso Kettleman, no solo se niega a denunciar a Jimmy, sino que se guía por el olfato adquirido en sus años en el cuerpo y le da una pista (llamémoslo otra pistola de Chéjov) para encontrar a la familia.

Y Jimmy, que estaba seguro de que los Kettleman habían fingido su secuestro para escapar con el millón de dólares que habían defraudado, acaba encontrándolos no muy lejos de su casa tras seguir los consejos de Mike.

Las tramas de ambos personajes empiezan a entrelazarse y convergen cuando Mike, en el sexto capítulo, cobra el favor que Jimmy le debe (tercera pistola de Chéjov disparada), requiriendo su presencia en la sala de interrogatorios. Y poco a poco entendemos la historia de Mike, de la que hasta ahora solo habíamos recibido pequeñas dosis de información en las escenas donde dos agentes de Filadelfia insistían en hacerle unas preguntas.

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Al final, todas las tramas se vuelven sólidas cuando descubrimos que los guionistas no han tomado ninguna decisión al azar y desde primer capítulo hasta el sexto han ideado un plan para que la relación entre Jimmy y Mike tome forma, aprovechando también para establecer el tono de la serie, presentar a los personajes y mantener la atención del espectador, que reconoce los guiños a Breaking Bad.

El ticket, la trama de los Kettleman, Nacho Varga… Todos los sucesos relacionados tienen como objetivo definir el comienzo de la relación entre Jimmy y Mike mientras complementan el resto de tramas.

Cuando revisamos nuestros escritos, deberíamos asegurarnos que todo está tan bien hilado como aquí. Cualquier trama, cualquier personaje, cualquier acción de nuestra historia debe estar respaldada por una razón. Hasta los colores de las descripciones. Cuanto más profundicemos, más sólido será el resultado final.

Aplicar bien el principio del arma de Chéjov no es nada fácil. Nuestros lectores pueden sospechar y es necesario enrevesar las tramas o algunos elementos para disimularlo. Analizar partes de novelas, películas o capítulos sirve para que nuestro cerebro absorba las técnicas que usan otros escritores o guionistas y, de paso, como entrenamiento para luego  revisar y pulir nuestros escritos.

Y tú, ¿sabías qué era el arma de Chéjov? ¿Te ha parecido interesante este artículo? ¡Déjamelo en los comentarios y comparte si te ha gustado!

 

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